18 jul 2014


Hay días nublados, fragancias que se cuelan de improvisto, una sombra que escapa por poco a la vista y juega en el esquina de nuestras pupilas.
Una brisa que más que brisa parece caricia, y que más que caricia se siente como una mano agarrándose a nosotros por nuestras heridas, usando de asas los bordes cauterizados.
Y nosotros, masoquistas, no nos atrevemos a llamar dolor a ese picor que sentimos en el alma. Una tarde más.





<< Ella cogió el teléfono sin línea. Lo estrujó entra sus manos sin ningún resultado, y al borde de las lágrimas dijo casi como un grito sin voz: "Ángel… ¿Donde coño estás…" >>

6 jul 2014

Voy a romper las estrellas y beberme su interior.
Voy a cerrarme, a deshilachar la imaginación
  quizás por presión me convierta en luz,
  Quizás te rompa por dentro, pasaré por tu lado.

Verás las estrellas por dentro de tus ojos,
verás cosas de las que nadie sabe nada,
verás la luz en que yo me he convertido
y no dirás nada.

No quedan palabras, solo polvo
brillante, arenoso
resbalando entre nuestros dedos
desbordandose por nuestras miradas, atravesadas.